Se conoce como andropausia el periodo en el que el hombre comienza a experimentar cambios hormonales relacionados con el envejecimiento que tienen como principal consecuencia una disminución importante de su producción de testosterona.

La andropausia no se manifiesta en un momento concreto que resulte fácilmente reconocible tal y como sucede con la menopausia en la mujer, sino que se trata de un proceso gradual que, de manera casi imperceptible, va poco a poco disminuyendo la capacidad de producir la hormona sexual masculina por excelencia.

Aunque en casos aislados esta reducción puede iniciarse alrededor de los 30 años, lo habitual es que sea a partir de los 40 cuando comienza a producirse este declive, el cual se manifiesta a razón de una reducción aproximada del 1% anual sobre la producción habitual de testosterona.

Andropausia síntomas

Pero que sea un proceso lento no quiere decir que no puedan hacerse patente antes o después los efectos de la andropausia. Síntomas comunes de que este proceso ya está en marcha son una reducción del deseo sexual, reducción de la masa ósea, disminución de la fuerza física y la masa muscular, aumento de la grasa corporal, pérdida de elasticidad en la piel o una mayor fatiga e irritabilidad entre otros.

Si bien ninguno de ellos suele ser lo suficientemente grave como para causar una preocupación importante, ya que los consideramos como parte normal del proceso de envejecimiento, no hay que minimizar la importancia que tiene el descenso de los niveles de testosterona.

Lo cierto es que cuando los niveles de testosterona bajan de manera alarmante, se incrementan de forma notable las posibilidades de que aparezcan complicaciones de tipo cardiaco, osteoporosis o fracturas.

Tratamiento

Cuando la andropausia y sus síntomas resultan evidentes, conviene tomar medidas y aplicar algún tipo de tratamiento corrector que pueda minimizar estos efectos.

Uno de los más habituales hasta ahora era la terapia de reemplazo, por la cual se introducen, por medio de geles, parches, pastillas o inyecciones, determinadas cantidades de testosterona en el torrente sanguíneo.

Sin embargo para ello debe contarse con la prescripción de un doctor que determine que se tienen unos niveles de testosterona anormalmente bajos, lo que no siempre es posible.

Una alternativa a este tipo de tratamiento son los suplementos que estimulan la producción endógena, y que suelen estar compuestos por una combinación de hierbas, como tribulus terrestres o raíz de maca. Si bien no son tan eficaces como la terapia de reemplazo, carecen de efectos secundarios y sus resultados son satisfactorios.

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